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La preservación de la memoria audiovisual
del Caribe colombiano.


ANTECEDENTES
Hasta finales de los años cincuentas en Colombia la actividad archivística y de conservación se centraba únicamente en los documentos impresos como registro de nuestra historia. Solo a partir de esta época y gracias a esfuerzos e iniciativas de unas pocas instituciones como la Filmoteca de Colombia, fundada en 1954, y la Cinemateca de Colombia, en 1957, el patrimonio audiovisual, conformado por los registros cinematográficos, empezó a adquirir el valor histórico y cultural que tiene en la actualidad.

En ese entonces, cuando ya gran parte del cine producido en el país en los inicios del cine colombiano había desaparecido víctima de la fragilidad e inestabilidad de los soportes fílmicos, se iniciaron las primeras acciones tendientes a la salvaguarda de este patrimonio conformado por las imágenes en movimiento producidas en el país. Con el tiempo este interés se extendió también a los registros sonoros producidos por la radio y más adelante se incluyó, no solo a la televisión y al video como objeto de este patrimonio audiovisual, sino también todo lo relacionado con los medios audiovisuales desde el punto de vista técnico, cultural e industrial lo mismo que los saberes afines. Se incluyen aquí publicaciones, guiones, afiches, catálogos, fotografías, equipo técnico, escenografías, vestuario, etc.

No obstante el interés despertado en algunas instituciones, lideradas por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano fundada en 1986 y avalada por la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, FIAF, y la Federación Internacional de Archivos de Televisión, FIAT, se necesitaron casi tres décadas para que estas iniciativas fueran cobijadas por marcos jurídicos y es así como, solo hasta 1997 mediante la Ley 397, conocida como Ley de Cultura, se estableció como política de Estado que "el gobierno velaría por la recuperación, conservación y preservación del patrimonio colombiano de imágenes en movimiento" (Artículo 12 del patrimonio bibliográfico, hemerográfico, documental y de imágenes en movimiento). Con el tiempo el Estado ha ido llenando los naturales vacíos jurídicos propios de toda nueva ley y es así como, mediante el Decreto 358 de 2000, define los elementos audiovisuales a conservar, las características que determinan lo que es cinematografía nacional y los requisitos necesarios para declarar Bien de Interés Cultural a cualquier obra cinematográfica o audiovisual. Finalmente la Ley 814 de 2003, llamada Ley del Cine, define los conceptos de Cinematografía Nacional a la vez que apoya e incentiva no solo su realización y producción sino también su conservación, preservación y divulgación, incluyendo estas tres últimas actividades en su portafolio anual de convocatorias de premios, becas y concertaciones a través de la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura que constantemente ofrece capacitación en las diferentes áreas de la archivística audiovisual como son el análisis de documentos audiovisuales, su restauración, su catalogación, sistematización y almacenamiento.

El Acervo Caribe
El Caribe colombiano por su posición estratégica con puertos marítimos en cinco de sus departamentos y con la ciudad de Barranquilla como principal entrada a América del Sur, presenció en 1897, solo dos años después de haber sido presentado en sociedad en París, la llegada de ese maravilloso invento de los hermanos Lumiere llamado el Cinematógrafo traído por el francés Gabriel Veyre por el puerto de Colón en Panamá mientras simultáneamente el samario Ernesto Viecco introducía el Vitascopio de Tomás Alva Edison presentando, según los historiadores, la primera función en Barranquilla en julio de 1897 como parte de su espectáculo de variedades.

Pronto la exhibición dio paso a la realización como lo registran los historiadores del Caribe que reconocen en el italo-argentino Floro Manco, radicado y arraigado en Barranquilla desde principios del siglo XX , al pionero del cine documental en el Caribe colombiano y cuyo registro del Carnaval de Barranquilla de principios del siglo pasado, rescatado y restaurado por el Centro de Documentación Audiovisual del Caribe, CEDAC, constituye, junto con otra obras de Manco , una invaluable joya patrimonial.

Este "virus" cinematográfico pronto se extendió por toda la región propiciando en muchos la adquisición de cámaras con las cuales, de manera aficionada unos y profesional otros, se dio comienzo al registro fílmico de la inmensa riqueza geográfica, social, cultural, política, familiar de nuestra región.

Colecciones
En el Centro de Documentación Audiovisual del Caribe, CEDAC, reposan innumerables colecciones audiovisuales familiares que, si bien registran en su mayoría momentos personales de cada familia, sus imágenes adquieren un carácter documental y antropológico dada la amplia gama de tópicos que cubren como son fiestas, locaciones, personajes, vestuario, costumbres, arquitectura, eventos políticos, etc., destacando entre otras las colecciones de la familia Lignarolo, Abdala y Martín Leyes de Barranquilla; Pierre Daguet de Cartagena, Abuchaibe de La Guajira y Campanella de Soledad en el departamento del Atlántico, entre otras.

Así mismo la entidad ha rescatado valiosas piezas documentales y argumentales de realizadores profesionales del Caribe colombiano como son las ya mencionadas de Floro Manco a las que se añaden los diferentes carnavales de Barranquilla de Jaime Muvdi, emisiones del Noticiero del Caribe de Alvaro Cepeda Samudio, La Ópera del Mondongo de Luis Ernesto Arocha restaurada en Londres, Ay Carnaval de Heriberto Fiorillo, El Guacamaya de Pacho Bottía, y La Fiesta y Garabato del cartagenero Ricardo Cifuentes.

 
 


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